LA CUENTA BANCARIA DE DIOS.

LA CUENTA BANCARIA DE DIOS.

Asunción, 2005
Ricardo Martin Almada

Desde la infancia de la humanidad, que ya tiene bastantes lustros, el hombre ha perdido su brújula o GPS. Nos hemos olvidado que los Fenicios ya se guiaban por la estrellas, en especial por la Estrella del Norte, que es y será siempre, el norte y rumbo. Los humanoides, al perder la brújula, desde aquel remoto tiempo, se han sumergido en un mar de interrogantes buscando un Dios. Por el largo camino de la búsqueda, se han presentado brujos, estudiosos, monjes, sectas, cultos, grupos sociales, religiosos, etnias, tribus, un Cristo versión religiosa clavado en la cruz y muchas estupideces más que supuestamente reinan en nuestro cielo.

Aún así, una inmensa muchedumbre de almas aún sigue ávida por encontrar al verdadero Dios, porque la voz del espíritu lo reclama, nuestro, y entonan loas, en busca de la paz espiritual. Se han inventado y se siguen inventando dioses y diosas, se realizan rituales falsos y siguen brotando falsos profetas quienes aseveran haber hablado con Dios y traen una supuesta verdad.

Se hacen sacrificios, ritos y rituales estúpidos, se ocultan verdades, teorías o sospechas, y se siguen erigiendo estatuas, mitos y leyendas, se realizan grandes orgias, en pos de la salvación.

Aún en nuestros días en pleno siglo XXI, siguen las teorías sobre Dios, hablan de la Biblia, de los profetas, de los filósofos, de los psicólogos, de las señales que aparecen en el cielo, y cabe mencionar en este punto a los tarados de la prensa, que por lucrar el bolsillo ajeno, se aprovechan de la ignorancia del vulgo, sosteniendo pomposamente tal virgen de tal lugar o cual lugar, derrama sangre por sus ojos. Qué manera tan torpe de ganar lectores, o los lectores no saben discernir, o la mísera capacidad periodística no les permite arropar una mentira más sutil.

Hoy día pululan los mentalistas, los prestidigitadores, los que leen cartas del futuro, la bola de cristal ¡Vaya bola! y varias sectas que pregonan el diezmo como medio de salvación. O somos incoherentes, o somos unos simples analfabetos hundidos en el fango de la miseria espiritual, humanoides, que gozamos con el diezmo, apoyándonos para lograr la salvación y el perdón de Dios. Bastarda estupidez. No necesitamos de intermediarios para hablar con Dios. Por supuesto, van a decir que soy satánico, pero ustedes son perversos.

Qué se entiende por Diezmo? Será que Dios necesita de dicho Diezmo? Cómo podríamos interpretar, los yacimientos de oro, de plata, de diamantes, los pozos petrolíferos, las grandes plantaciones de trigo, de manzano y muchas riquezas más que tan cariñosamente nos sigue otorgando la naturaleza? Quién certifica o justifica que los diezmos recogidos en los templos van a parar en la Cuenta Bancaria de Dios. Ustedes conocen la cuenta bancaria de Dios? Seguro que se escandalizaran y gritaran, y levantarán monumentos de moralidad por este escrito, diciendo que es una obra satánica, o una locura Si creen en Dios, cuéntenle a Dios. Si Dios me habla, respetare. Si no me habla, seguiré pensando que ustedes siguen siendo unos imbéciles. Por último, diga Dónde está Dios?, ¿Quién es Dios?, ¿Por qué es Dios?, ¿Desde cuándo es Dios? ¿Usted hablo con Dios? ¡Felicidades!