Deconstrucción Cultural

EL CONCEPTO DE “DECONSTRUCCIÓN” Y SU MALA UTILIZACIÓN POR LA PROGREDUMBRE DEL MARXISMO CULTURAL.


Ricardo Martín Almada
28/12/2018


Actualmente nos bombardean con ideas de un supuesto progreso, y nos llaman retrógrados y fundamentalistas si no las aceptamos. La ideología de género, feminismo radical y promoción deliberada de la homosexualidad, vienen acompañados de la idea de una “deconstrucción” cultural.

Nos dicen que debemos revisar absolutamente todos los valores que tuvimos hasta ahora, pero sin discernimiento, negando leyes de la naturaleza que no pueden ser cambiadas. Estas corrientes arremeten de manera caótica e irracional contra las nacionalidades, contra cualquier idea de Dios, y contra la familia constituida por el hombre y la mujer.

Creemos que, efectivamente, el fanatismo nacional extremo, las religiones, la familia, pueden volverse estructuras negativas, si son mal entendidas, y llevar a consecuencias negativas para sus miembros. No obstante, la manera de plantear soluciones de la ideología de género lleva más bien a la degeneración y a la destrucción que a polarizar lo negativo que pueda existir en las estructuras nacionales, religiosas o familiares.

Este ataque cultural no es benévolo ni casual, es deliberado y una forma perversa de ingeniería social para destruir a la humanidad y disminuir la población, promovida por la ONU, la Unión Europea y otros organismos multilaterales, financiados por los grandes poderes Bancarios como el de la Familia Rothschild, cuya historia venimos desarrollando en otros textos.

Nos dicen que debemos “deconstruir” nuestra manera de entender la realidad y la cultura. En el presente escrito demostraremos cómo los Rotschild, a través del llamado Marxismo cultural, o postmarxismo, han mal utilizado el concepto de “deconstrucción” y lo han transformado para sus fines particulares.

Jacques Derrida fue el primero en sistematizar y teorizar el concepto de “deconstrucción”, pese a que ya había sido utilizado antes por Martin Heidegger. Produjo lo que se podría considerar como el mayor cisma de la filosofía moderna, al cuestionar de manera radical los esquemas epistemológicos existentes desde la antigüedad. De acuerdo con Derrida, todo el pensamiento occidental estaba edificado en torno a dualismos tales como hombre/mujer, espíritu/materia, cristiano/pagano, etc., a los que denominó opuestos binarios, y que consisten en la existencia de un concepto central y otro periférico.

En consecuencia, afirma que tal estructura limita la aprehensión de otros puntos de vista que quedan totalmente marginados, y a su vez propone una relativización del pensamiento, poniendo en duda la estabilidad, e inclusive la existencia de los centros en las estructuras del pensamiento; ello con el propósito de lograr otras miradas y aproximaciones frente a los mismos problemas (1966). La corriente originada por dicha propuesta sería conocida posteriormente como deconstrucción, y tendría una gran influencia en la filosofía, las letras, las artes y las humanidades, pasando a ser parte de un fenómeno más amplio aún, denominado posestructuralismo. (1)

Como judío argelino en la Francia de postguerra, donde florecía el totalitarismo de derecha (Fascismo), así como el de izquierda (Stalinismo), Derrida entendía bien el peligro que conllevan los credos y las ideologías extremos, al dividir el mundo en oposiciones diametralmente opuestas: derecha o izquierda, rojo o verde, el bien o el mal, «con nosotros» o «en contra». Además, su trabajo se centró más que nada en el lenguaje, y en el hecho de que un texto no tiene un único significado, invirtiendo entonces o “deconstruyendo”, dando más importancia al significado que al texto en sí.

El pensamiento de Derrida tiene bastante en común con lo que hemos expuesto en “Nuestra Estructura de Pensamiento”, donde explicamos que las celdas del pensamiento Aristotélico, Cartesiano y Newtoniano, producen un pensamiento binario, rígido, limitado, que no contempla puntos intermedios, que toma el mapa por el territorio o toma la palabra por el hecho, que no es capaz de ver sutiles diferencias entre dos objetos parecidos, y que eterniza una lógica de sólidos y nos impide ver la naturaleza real del mundo que nos rodea.

El pensamiento de Derrida ha sido mezclado por autores modernos con conceptos de la Escuela de Frankfut y autores post marxistas como Antonio Gramsci, aunque no tenía nada que ver en principio. La idea actual mal utilizada de “deconstrucción”, parte de la inversión de las categorías marxistas de base y superestructura que hizo Antonio Gramsci, quien dio origen a lo que ha sido denominado el neo-marxismo o marxismo semiótico. (Ojo: no caer en el procesamiento “A” de creer que por desenmascarar al neomarxismo defendemos el marxismo clásico. El marxismo clásico ha sido igualmente funcional a fines del Sionismo, pero aquí nos centramos en el marxismo cultural).

La teoría marxista clásica presenta a la sociedad como una dinámica entre base y superestructura, donde en la primera se encuentran las relaciones y los factores de producción económicos. En la base encontramos entonces al proletariado, al capitalista y a los medios de producción, y la consecuente relación dialéctica que se da entre ellos. En la superestructura, Marx situaba a la cultura, las instituciones, las estructuras del poder público, el lenguaje y los rituales. Según ésta teoría del Marxismo clásico, entre la base y la superestructura se da una relación bidireccional en la medida en que existe retroalimentación entre ambas, es decir, la base determina a la superestructura y no al revés. (2)

Gramsci invierte el modelo de base/superestructura, en la medida en que plantea que la superestructura ahora determinará a la base en mucha mayor medida. Es por eso que el ataque actual es contra la cultura, ya no contra las relaciones y factores de producción económicos. Es esta inversión uno de los pilares de la actual degeneración del Marxismo Cultural, y es la razón por la que el actual concepto de “deconstrucción” es en realidad una destrucción cultural: ideas de deconstrucción, que en principio sólo se referían al lenguaje y su significado, mezcladas con neormarxismo. (3)

Ésta mezcla perversa recién ocurre en 1986, exactamente en el artículo “La imposibilidad de la Sociedad” (4) de Ernesto Laclau, un autor argentino. Laclau lo que hizo fue unir arbitrariamente ambos conceptos, ya que Derrida incluso fue crítico al Marxismo y esto está demostrado en su libro “Espectros de Marx”, y lo califica como un nuevo dogmatismo e intolerancia. (4) Éste autor es quien da origen a la idea de que el marxismo cultural es una “deconstrucción”.

La “deconstrucción” en este caso se vuelve un eufemismo, una manera suave de decir “destrucción”. Es importante no confundir deconstrucción, en su sentido original, con la destrucción social promovida por el marxismo cultural. El marxismo cultural, recordemos, impulsa lo llamado “neolengua”, que es lo mismo que “corrección política”. Formas suaves y edulcoradas de decir las cosas para que nadie se ofenda, o que nadie se asuste y reaccione contra los abusos.

Evidentemente decir “destrucción cultural” sería un concepto que nadie aceptaría, por eso éstos psicópatas adoptaron de Derrida una manera suave de decirlo, de la misma manera en que llaman, a bajar los sueldos: moderación salarial; a los recortes: políticas de austeridad a la crisis: desaceleración o al desahucio: procedimiento de ejecución hipotecaria. También evitan términos como “mujer embarazada” para que los trans embarazados no se ofendan, y lo convierten en “personas gestantes”. Una nueva manera de engañar a la humanidad, ya anunciada por George Orwell en 1984.

Espero que con este artículo los dormidos despierten y lo despiertos actúen, impidamos que el sionismo dirigido por la Banca Rothschild con su desorden mundial logren sus objetivos de la oscuridad, desenmascaremos a los que financian el caos en el mundo, es el momento de la revolución de la conciencia.

– BIBLIOGRAFÍA:
1.- ARBOLEDA MARQUEZ, Martín. El postestructuralismo como punto de intersección entre medio ambiente y sociedad. Civilizar [online]. 2010, vol.10, n.19, pp.15-22. ISSN 1657-8953.
2.- Vélez Correa, Jaime (1978) El análisis Marxista. Caracas: Universidad Católica Andrés Bello.
3.- Perry, Anderson (2017) Las antinomias de Antonio Gramsci. Madrid: Ediciones Akal
4.- https://www.rfytp.fahce.unlp.edu.ar/article/view/RFyTPn39a02/html_27

– MATERIAL DE APOYO:
* DESENMASCARANDO AL NUEVO ORDEN MUNDIAL. LAS 10 MAYORES MENTIRAS DE LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO.
https://m.facebook.com/ricardomartin.almada/posts/1555748691180855

* DISCURSO ANTE LA BICAMERAL CONTRA LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO 05/10/2017.
https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=1561406073948450&id=100002372160180

* MOVIMIENTO GAY: LA NUEVA INQUISICIÓN.
https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=1235087209913673&id=100002372160180

* SOROS AL SERVICIO DEL SIONISMO CONTRA EL NACIONALISMO.
https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=1656124084476648&id=100002372160180

* EL EJE DEL MAL.
https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=1077951898960539&id=100002372160180

* AGUSTÍN LAJE Y NICOLÁS MÁRQUEZ AGENTES AMERICANOS DE LA DESINFORMACIÓN.
«LOS GRINGOS SE INSTALAN YA SEA POR LA IZQUIERDA O POR LA DERECHA».
https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=1712028515552871&id=100002372160180