LOS NUEVOS RICOS – Ricardo Martín Almada

Forman parte de nuestra “alta sociedad” los bien llamados “nuevos ricos” o mejor dicho “vyro chuscos” (facheros)que representan a los ignorantes prepotentes que de la noche a la mañana tuvieron dinero, que como primer paso, deben demostrar a toda su villa que los vio nacer, que ellos son los “plata heta” del momento.
Entre estos especímenes, podemos encontrar desde chureros (por mencionar algún trabajo donde se gane un buen margen de dinero, que permita acumularlo) hasta miembros de los tres poderes del estado y por supuesto, sus esposas e hijos. Quieren imponerse en la “alta sociedad”, por medio de su nueva posición económica, yendo a peluquerías caras para poder codearse y chismosear sobre las esposas de los que salen en la televisión. Cuando van a lugares públicos tienden a crear incidentes para llamar la atención y por supuesto nunca falta la frase “vos no sabés quién soy yo” y pobre de aquél prójimo que trabaja como mozo, por ejemplo, ya que los tratan como animales si comenten un mínimo error. De su boca salen sapos y culebras y todo para demostrar que ellos son el “poder del momento”. Creen que por pagar millones para pertenecer a un club, ya son parte del él, pero siguen siendo unos pobres vairos, queriendo adueñarse con la actitud de un resentido, de un lugar que no les pertenece, al que creen que por tener dinero, ahora tienen derecho… y vaya que lo saben exigir. Podrán comprar todo lo material, pero jamás la cultura, la educación y la clase. Eso se trae por dentro, no se compra. Podrían llegar a conseguirlo con humildad, predisposición a aprender, esfuerzo y perseverancia y con todo eso, puede llevarles toda esta vida y las siguientes…
Lo que entiendo realmente por alta sociedad, sería un grupo de gente que, independientemente de su poder económico, se distingue por su educación, clase, cultura, conocimientos y trato humilde con la gente, que por sobre todo, se cultiva y progresa diariamente, en el campo intelectual y espiritual. Estos no necesitan demostrar a nadie que tienen ni que saben, porque su educación y cultura, les enseñó la humildad y les posiciona en el lugar en el que se encuentran. Ellos no se creen, simplemente son, porque lo traen arraigado en el espíritu.
Lastimosamente, hoy confundimos con alta sociedad a la gente que tiene poder económico y son estos los que más gritan hoy día cuando los nuevos ricos quieren codearse con ellos, olvidándose, aquella misma actitud suya en el pasado.
Los nuevos ricos, necesitan demostrar algo que en el fondo saben bien que no son, ni lo tienen.
Como un cartel luminoso que les precede está la ostentación: puede llegar a verse en el supermercado, una mujer en una tarde de otoño, con un abrigo de visón, con una cantidad de joyas que encandila y que al caminar parece un sonajero, sin hablar de su peinado batido, su maquillaje de tigresa y su vestido escotado, tratando de sonreír, sin que se le cuartee el rostro debido a las tantas cirugías acumuladas, para aparentar felicidad, acompañada de su flamante esposo vestido como golfista profesional, con cadenas y pulseras de oro, que parecen collares de perro, por supuesto hablando por el último celular de moda… y ambos, jugando a la pareja perfecta de bien casados… ah! Y sin olvidar que obligatoria mente deben llevar un accesorio que tal vez ni siquiera combina con su atuendo, con el logotipo de alguna marca costosa que parece, mas que un detalle, una gigantografía.
Es patético como toda la gente vive para exhibirse. Es como estar permanentemente en la expo. Nos tratamos a nosotros mismos como ganado humano, especulando y compitiendo por quién tiene la mejor carne, sin que importe lo que lleva la gente en su interior.
Lo más triste es que esos nuevos ricos, que obtuvieron sus haberes de manera fraudulenta se han blanqueado socialmente y se hacen llamar señores… siendo verdaderas escorias de la sociedad, basuras tóxicas que contaminan a todos, sin cultura, sin patriotismo… y viven pensando en cómo seguir exprimiendo al país para su propio beneficio.
Si usted es uno de estos nuevos ricos, obsérvese y cambie, para dejar de ser un desgraciado espiritual. Observe su comportamiento cuando se encuentra en lugares públicos, se manifiesta su prepotencia? Quiere lograr que la gente lo reconozca? Que lo traten con deferencia? No se da cuenta que esta actitud lo convierte en un ordinario, a pesar de que pueda tener puesto un traje de Armani? Recuerde el refrán que se aplica a su caso: el mono vestido de seda, mono se queda.
No podemos construir el nuevo Paraguay con un pueblo resentido e inculto y con gente burra y prepotente que se cree de la alta sociedad por su poder económico y por sobre todo, que está lejos de las condiciones requeridas para participar en la dirección del Estado. Debemos terminar con los cargos políticos que se sobreponen a las exigencias de un país.
Nuestro país es actualmente una olla a presión, en la que el odio y el resentimiento de la gente pobre contra la gente que tiene dinero, se está calentando día a día, primero porque no hay fuentes de trabajo y la gente no tiene qué comer y segundo por todos los despliegues de ostentación que demuestran los ricos mientras que el pueblo se muere de hambre. Esto hará explotar la olla en cualquier momento. O sea, la supuesta clase alta está en un terrible peligro… ellos mismos están creando su propia aniquilación. Es momento de que reflexionen, antes de que sea tarde, para que no se repita la experiencia de la revolución francesa, en la cual el pueblo, que no eran más que una masa de resentidos llenos de odio hacia la monarquía, accedieron al poder y cometieron las atrocidades más escabrosas contra “toda” la gente que tenía dinero en ese momento. A todo esto se suma, que la clase media de nuestro país está desapareciendo. No crea que un guardia de seguridad frente a su puerta, podrá atajar la furia desatada del pueblo. Esta situación puede reventarle en la cara en cualquier momento.
Reflexione antes que sea tarde. Sea un agente de cambio, invirtiendo en el país, creando fuentes de trabajo para que juntos logremos que todo el pueblo, reciba educación y
salud gratuita para llegar a vivir dignamente.